Llega a la hora de siempre a Plaza de Armas. Napoleón, su caballito de madera forrado en felpa, está aún desnudo. Con calma le va poniendo el poncho morado altiplánico, mientras prepara la cámara fotográfica. Entre la multitud, los ojitos de un niño miran fijamente a Napoleón. ¡Se viene la
(Leer más)


Hubiese preferido tener la oportunidad en otra época… por ahí por Marzo hubiese sido ideal. Lo que pasa es que el traje negro era demasiado caluroso en verano; y para mover la cabeza y el brazo izquierdo, había que hacerlo con mucho entusiasmo y concentración. Uno terminaba transpirado entero.

Comentarios recientes
hace 3 meses
hace 6 meses
hace 6 meses
hace 1 año
hace 1 año